
Este sistema dejó de utilizarse alrededor de 2003 y ahora vuelve a entrar en vigor por una enmienda presentada por el Partido Popular a los Presupuestos Generales del Estado de 2012. Se aplicará desde el próximo 1 de septiembre de 2012 y la medida viene con polémica ya que unos días antes había afirmado el propio PP que podía acreditarse la residencia por medios telemáticos. Sin embargo, el Ministerio de Fomento acabó por dejar con las vergüenzas al aire al propio partido y sentenciar que no se podrá utilizar medios alternativos para demostrar la residencia, que hay que ir con el papelito del consistorio de turno. Y menos mal, dentro de todo, que ya la compañía aérea no se queda con él, sino que sólo cotejará su autenticidad y que esté en vigor (cada certificado tendrá una validez por seis meses).
Tengo la sensación, no sé si errónea, de que esta medida va encaminada a que las corporaciones locales encuentren una forma de recaudar. Es cierto que hay ayuntamientos que despachan esta clase de documentos sin coste alguno, pero muchos, más en época de estrecheces en sus arcas, procederán al cobro del papelito y a llevarse unos cuantos euros. Se trata de una medida absurda, que sólo complica los trámites para una persona que, por ejemplo, le surja el imprevisto de un viaje el viernes a última hora de la tarde o para el domingo. En ese caso, ¿adónde vas para conseguir el certificado? ¿Se lo pides a Rita La Cantaora o le pides luego explicaciones y cuentas al Maestro Armero? Estos políticos, de verdad, son únicos para fastidiar hasta las cosas que funcionaban bien.