
Al encuentro acudieron unos 400 comensales, de lo que se
deduce que cada uno de ellos costó al contribuyente 75 euros, una
cantidad que en un restaurante solo está al alcance de aquellos en
condiciones de sentarse a la mesa de un establecimiento de gran calidad.
El dinero es equivalente a lo que el ayuntamiento gasta en todo el año para la tercera edad.