lunes, 30 de marzo de 2015

#PateraNissrin: Cuando los muertos gritan y nadie los escucha


Abderraman nunca termina de contar cómo fue el momento en el que tuvo que dejar atrás a un compañero en la aventura de emigrar a España por la ruta en patera hacia las Islas Canarias. Ahí siempre hay una intencionada laguna en el relato. Y eso que algo de confianza ya tenemos, que van unas cuantas navidades juntos y algunos vericuetos sorteados. Es maliense y tiene algo más de 20 años. Su edad es un misterio, como indica su manual de supervivencia. Lleva siete años en un pueblo de Gran Canaria, isla a la que llegó a duras penas en una embarcación de madera tras un traumático viaje en el que perdió a un importante amigo. Murió en el trayecto.
Parece haber borrado el horror de su memoria para poder vivir pero le duele sobrevolar aquellos momentos. La historia más dura de su vida la cuenta rápido, atragantado y deseando llegar al momento de "y entonces los de la Cruz Roja nos vinieron a buscar y nos dieron mantas, galletas y un café caliente". El calor del café, recuerda él, le hizo volver a la vida después de la pesadilla.
Ha vuelto a ocurrir.  Parece, según sabemos, que la última cena de los 21 fue el 28 de febrero, hace poco más de un mes. Luego, al sur de Dajla aprovechando la oscuridad de la noche montaron en una patera todos los que habían sido citados. La mayoría bajaron desde la frontera norte de Marruecos. Pensaban llegar a Canarias en cinco días. Algo menos si se pudiera, pero de ello fueron advertidos: pueden ser cinco días. Al cuarto se les acabó la comida y el agua y sólo veían mar. No estaban donde creían estar. Salvamento Marítimo fue alertado desde el primer día y estuvo buscando su rastro de forma incesante con largas y minuciosas batidas, pero no hallaron la patera Nissrin. A bordo de ella viajaba la muerte. Perdidos en alta mar y a la deriva aparecieron los nervios y el miedo y también el hambre y la sed. Fueron muriendo poco a poco hasta ocho de las personas que habían iniciado el viaje. Sobrevivieron 13 personas, once hombres y dos mujeres.
Un buque mercante que avistó la Nissrin les salvó la vida. En ese momento la confianza en sobrevivir, cuentan ahora, era nula. Iban desfallecidos y las muertes se habían sucedido las horas previas. Estaban perdidos a más de 200 millas al sur de Canarias. Entre Salvamento Marítimo, Cruz Roja y la Policía Nacional los rescataron, medicaron y revitalizaron. Y ahora estas trece personas están privadas de libertad en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Barranco Seco, una antigua cárcel. En el día más duro murieron cuatro personas. Fueron las horas antes de ser vistos.
El sistema administrativo con el que nos hemos dotado impide que sepamos los nombres de estos 13 héroes que sobrevivieron 10 días en alta mar, la mayoría de ellos sin bebida, ni comida y a la deriva. Y, además, viendo cómo se iban muriendo uno a uno sus compañeros de viaje. Escuchando sus últimos lamentos. Aún están en shock. Sólo hay que mirarlos a los ojos.
No son españoles, franceses, suizos o italianos. Tampoco son británicos ni rusos. No son portugueses, irlandeses ni tampoco noruegos. Son ocho personas que huían hacia España en patera, de las que no ha importado su nacionalidad ni tampoco su nombre, eran africanos. Quizás huían de la guerra, quizás huían de maltrato o quizás huían del miedo. O quizás no huían, sino que soñaban. Y encontraron la muerte y la indiferencia.
Desconozco si tenían padres, hermanos o hijos. No sé si tenían amigos ni cuánto tiempo llevaban intentando salir de su vida. Ignoro qué dejaron atrás y qué prometieron enviar ni cuántas personas esperan noticias suyas. Pero sé que lo menos que se puede hacer es contar que han fallecido, porque ellos nunca podrán decir por qué se arriesgaron, de qué huían ni con qué soñaban. Y también sé que con un poco más de humanidad, a los supervivientes se les debería tratar con dignidad para superar lo ocurrido y no encerrarlos para después condenarlos a volver a intentar pasar al lado de la muerte, con la que ya han tenido la desgracia de convivir. 
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El artículo original ha sido publicado en Guinguinbali

jueves, 26 de marzo de 2015

MÁS DE UN CUARTO DE MILLÓN DE CANARIOS EN SITUACIÓN DE EXCLUSIÓN SEVERA

 Por ERNESTO GUTIÉRREZ / CANARIAS-SEMANAL.ORG.- Las estadísticas de todos los organismos oficiales, así como de diferentes ONGs e instituciones privadas, sitúan a Canarias como una de las regiones con mayores índices de pobreza, multiplicados exponencialmente desde el estallido de la crisis capitalista.
A finales del pasado 2014, el Instituto Nacional de Estadística (INE) alertaba de que el 33,2% de la población del Archipiélago padecía riesgo de pobreza. Una situación que, pese a los recurrentes anuncios de recuperación económica realizados por el Gobierno regional, no ha dejado de empeorar desde esa fecha.
El pasado mes febrero  la ONG católica Cáritas Diocesana alertaba de que "más del 50 por ciento de la población en Canarias se enfrenta a una situación de pobreza o exclusión social", más o menos grave.
Según los datos publicados por la Fundación Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada (Foessa), impulsada también desde Cáritas, los datos correspondientes a 2014 indican que más de 230.000 canarios sufren un proceso de exclusión severa y viven con menos de 307 euros al mes.
   El estudio de Foessa apunta, asimismo, que solo un 26,3% de los canarios se encuentra plenamente integrado en la sociedad, mientras que un 45,1% lo está solamente de manera "precaria"
 Solo entre 2007 y 2013, el número de hogares de Canarias que se han visto afectados por alguna forma de exclusión creció en 212.000, alzanzando  a 603.000 personas.

lunes, 23 de marzo de 2015

El cacique incombustible

Juan velarde
LA Gomera cuenta con un nuevo partido: el PSC o, lo que es lo mismo «Primero Soy Curbelo». El actual presidente del Cabildo de la isla colombina, Casimiro Curbelo, se ha echado al monte o al Parque Nacional de Garajonay para romper con el socialismo y erigirse el mismo como el mencey de todo los gomeros, el salvapatrias insular que todo lo puede y todo lo consigue, ya sea por medios legales o por vericuetos llenos de sospechas e irregularidades.
El PSOE, que hasta ahora ha sido su partido, pensó que aquí podría pergeñar y perpetrar una operación similar a la que hizo en Madrid con Tomás Gómez, es decir, apartarle de cualquier cargo por decreto ley o cerrajero 24 horas, desalojarle del despacho y ponerle con las vergüenzas al aire en la calle Ruiz de Padrón. Pero no, en La Gomera se funciona con otros códigos. El socialismo de la isla es la plena personificación de Casimiro Curbelo, es el régimen del culto al dios de los caciques, al conseguidor de puestos de empleo a cambio, por supuesto, de llenar las urnas de ricos votos para el mayoral de la finca insular.
Curbelo ha sabido cuidar muy bien de esa parte de la población que siempre se quedó en la isla y que cree que el dedo divino de su presidente hizo que el progreso llegara hasta ellos. Tal vez, en su bondadosa ignorancia, creerán que este político les ha llevado la luz, centros médicos, agua potable, colegios, el aeropuerto o el puerto, y así han ido dándole a este político de medio pelo mayoría absoluta tras mayoría absoluta. Pero la realidad ha sido bien distinta. Curbelo jamás ha soltado un euro del dinero de los gomeros. Lo que ha hecho ha sido aprovechar los fondos que venían de diferentes administraciones para su propio prestigio y vender a bombo y platillo obras cuyo mérito les correspondía a otros.
El presidente del Cabildo de La Gomera ha ido fraguándose una imagen de político que, a pesar de estar acuciado por la corrupción y de tener encima suya una gran «telaraña», ha seguido gozando del favor de sus votantes, que ahora dejarán de votar como autómatas al PSOE para darle los votos a Curbelo. Al mandatario le interesa ahora proyectar que su antigua formación es la corrupción personificada, mientras que él, pobrecito, es un pastor de Dios que siempre ha velado por los intereses de los suyos. Desgraciadamente, para que La Gomera siga estando a la cola del desarrollo, muchos continuarán jaleándolo y pensarán que gracias a Curbelo hoy tienen un puesto de trabajo tan cualificado como limpiar los márgenes de la carretera. Pero así es la red clientelar que ha montado este cacique y que tanto rédito le ha dado.

jueves, 19 de marzo de 2015

Un taller enseña a aprovechar la comida que se tira a la basura

No todas las lecciones que ha dejado la crisis han sido malas. Ha hecho ganar crédito a aquella máxima de las abuelas o de las madres, que sí conocieron tiempos de escasez, y hambre de que la comida no se tira. Con esa filosofía de partida, Sanidad impartió ayer un taller sobre cocina reciclada en Los Llanos.
No llegan al extremo al que llegó el exministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, de aconsejar el consumo de yogures caducados, pero sí invitan a los ciudadanos a reciclar la comida que sobra y a ahorrar en la cocina sin que eso suponga dejar de comer. Yaiza Ojeda, monitora del Ayuntamiento de Telde, transmitió ayer a los asistentes al taller las recetas que ella misma trabaja en su propia casa para hacer un uso sostenible de su despensa. Lo impartió en la sede de la asociación de vecinos Roque Azucarero.

martes, 17 de marzo de 2015

SE MULTIPLICA POR CUATRO LA DEMANDA EN LOS COMEDORES SOCIALES DE LAS PALMAS

Los comedores sociales de Las Palmas de Gran Canaria, que ofrecen alimento a diario a decenas de personas sin recursos, han visto aumentar "enormemente" con motivo de la crisis la demanda de los necesitados, que ha llegado a multiplicarse hasta por cuatro en dos o tres años en algún caso.


   Así ha ocurrido en el Comedor de La Paz, ubicado en el barrio de Las Rehoyas y gestionado con ayuda de la parroquia y colectivos del lugar, que antes de la crisis atendía a una media de poco más de cuarenta personas y que actualmente asiste a unas doscientas cada día, incluidas familias enteras, según ha asegurado este miércoles una de sus responsables, la voluntaria Inmaculada Calderín.


   "Vemos familias completas en paro en las que son los abuelos, con sus pensiones, quienes único pueden ayudar al sustento de todos"- aseguró esta voluntaria tras el acto de clausura del Belén de Arena de la playa de Las Canteras, en el que ha habló  en nombre de representantes de cuatro comedores a los que se han entregado 16.000 euros de donativos recaudados en torno a esa iniciativa.


   Como portavoz de todos ellos, Inmaculada Calderín manifestó su deseo que  " mejore una situación que ha hecho empeorar las condiciones de vida de muchas personas de la capital isleña respecto a solo unos años atrás".

sábado, 14 de marzo de 2015

Menús gratuitos para familias sin empleo

“Que a ningún padre se le ocurra hacer nada malo para sacar sus hijos adelante, porque aquí pueden comer”. Así habla Isabel Rodríguez, la dueña de un bar en Las Palmas de Gran Canaria que prepara menús gratis para familias desempleadas y que no cobran ningún tipo de ayuda. Ella y su marido, Santiago León, regentan un establecimiento en el barrio capitalino de Schamann y todos los días de 12.00 a 14.00 horas ofrecen un primer plato, segundo, bebida y postre a aquellos que no tienen ni para comer, pero sobre todo a los menores que pasan hambre. “Mi hijo me cuenta que en clase hay niños que van sin desayunar”. Y esta es una realidad que en Canarias padecen 130.000 niños, según datos de Unicef.
Isabel vivió la preocupación por no poder alimentar a sus tres hijos, “escuchar a tu niño decir que tiene hambre es muy duro”, se lamenta esta mujer que trabajaba limpiando y que fue despedida por quedarse embarazada. Rememora emocionada cómo durante cinco años iba todas las mañanas a pedir comida a empresas alimenticias y supermercados, la frustración por no poder celebrar los cumpleaños de los niños o los Reyes Magos. Santiago también estuvo ese período en desempleo, tiempo en el que luchó insaciablemente por llevar un plato de comida a casa con trabajos puntuales.
Hace unos meses gracias a unos amigos pudieron montar el bar. A raíz de su experiencia, ingeniaron lo que ha sido una pequeña salvación para familias ahogadas por el desempleo, la hipoteca y los recibos del agua y la luz. “Ahora que nosotros podemos, vamos a ayudar a otras personas ya que un plato de comida no se le niega a nadie”, señala Isabel.
La dueña del bar tiene una sensibilidad especial así que insta a aquellos padres o madres que por vergüenza no se atreven a pisar el local, que lo hagan y se lleven la comida en un táper. Isabel recibe todos los días a madres que tienen varios hijos e incluso bebés, les rellena la fiambrera y además les da algunas galletas o zumos para el colegio.
La condición para poder acceder a un plato de comida es traer la tarjeta de desempleo y el documento que acredite que no cobran ninguna ayuda. Entonces, Isabel brinda comida “casera” que prepara cada día, como croquetas de atún, ropa vieja o pollo encebollado. Santiago expresa la satisfacción por saber que hay familias que se sientan juntas a comer y "padres que se pueden ir a dormir tranquilos sabiendo que sus hijos han comido”.
Los vecinos del restaurante han acogido la iniciativa con agrado y muchos colaboran con algún paquete de arroz, de garbanzos o con especias. Desde la apertura hace pocas semanas, este matrimonio ha recibido multitud de muestras de agradecimiento y felicitaciones.
La historia de Isabel y por consiguiente la historia de este bar, es la prueba visible del fracaso de un sistema incapaz de atender a los más frágiles. Ella tensa el gesto y asiente, porque recuerda que las instituciones les dieron la espalda cuando más las necesitaban. Pero también reconoce que el pasado se va diluyendo para cobrar fuerza el presente. Isabel va retomando la normalidad, a la vez que intenta arrojar esperanza con su pequeña pero vital ayuda.

jueves, 12 de marzo de 2015

EL CANTAMAÑANAS






 No para de repetirlo. "Me han querido jubilar los que solo piensan en sus puestos de dedicación exclusiva y en sus sueldos". Casimiro Curbelo,