
El perfil de las personas que han acudido a Cáritas se corresponde con hombres y mujeres que demandan orientación, ayuda social urgente, con una realidad de desempleo crónica, con pocas esperanzas en la Administración y personas con una gran necesidad de que se le escuche, de ser oídos, de dejar de ser tratados con indiferencia, una tendencia que se confirma en los primeros meses de este año