
Trabajar en un entorno agradable y cómodo nos hace más productivos. Lo de menos es el precio. Es lo que debieron pensar los gestores de la Consejería de Presidencia y Justicia que hace tres años decidieron comprar las sillas del despacho a 1.100 euros la unidad.
Pero en tiempo de ajustes, con subida de impuestos generalizada y cuando a los empleados de la Comunidad autónoma no sólo se les controla hasta el agua que beben con dinero público, sino que se les rebaja el sueldo en un 5%, el asunto canta un poco.
Según datos facilitados por el sindicato CSIF, el despacho que ocupó el consejero nacionalista José Miguel Ruano desde que se alquiló el edificio Ovalum -propiedad de Mapfre- disponía, además de la columna de hidromasaje más famosa del Archipiélago, de un office con placa de vitrocerámica, microondas y nevera, mobiliario que aún no ha sido desmontado para la mudanza. Los trabajadores lamentan que acabe en los sótanos de algún edificio administrativo o se deje en el actual edificio.
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