
No lo decimos nosotros, lo dice el Fondo Monetario Internacional en un estudio prospectivo, en el que habla abiertamente del "riesgo de que la gente viva más de lo previsto". ¡Inquietante! ¿Quién ha previsto cuántos años teníamos que vivir? Las estadísticas, naturalmente. Las actuales proyecciones de Naciones Unidas son que cada año se gane un mes de esperanza de vida, pero en el FMI especulan con que la ganancia sea más elevada. ¿Qué pasaría si fueran dos meses cada año? Pues que sumaríamos un año por cada seis que pasaran. Un año más de cobrar pensiones. El FMI y su directora son claros: esto es insostenible, excepto si nos lo montamos de manera que lo estable no sea la edad de jubilación, sino la extensión de su disfrute. Y eso significará que cuanto más vivamos, más tarde nos jubilemos. Los que ahora tienen 35 años ya se pueden preparar para añadir entre tres y cinco años a los 67 que hace poco les establecieron como horizonte. O esto, o incrementar la concentración de sal y de azúcar en la dieta de sus padres, a ver si la hipertensión y la diabetes sobrevenida corrigen los efectos desastrosos de las ciencias de la salud. Pero eso es delito, y también pecado, o sea que vamos a dejarlo. Además, quizás baste con esperar que los recortes sanitarios, esos que nunca son suficientes, se encarguen de poner la esperanza de vida en su lugar.
http://www.laprovincia.es/opinion/2012/05/02/perdonenme-envejecer/454769.html